Piensa global Bebe local
Opinión

Piensa Global, Bebe Local

Me acabo de adueñar de la frase que más me gusta del mundo de la cerveza artesana. Una frase muy corta, escrita en la chapa de una cerveza de Liérganes. Casi todos los que estéis leyendo la entrada, sabéis que es de la cervecera Dougall’s. Y es casi imposible, o a mí me lo resulta, definir una ideología tan clara en 4 palabras: Piensa global, bebe local.

Quizá que salga de mi boca, que en cuestión de vinos y cervezas soy la persona más infiel del mundo, no tiene mucho sentido. En casa bebemos referencias de todo el mundo, o eso intentamos. Me gusta ver que se está haciendo y las tendencias que se siguen. No es una cuestión meramente fetichista. Me da igual la marca o el renombre que tengan, pero si han llegado lejos, posiblemente será por algo y hay que comprobarlo en primera persona.

En el día a día y debido a mi profesión, sigo probando. Siempre probando, siempre escribiendo catas y siempre intentando entender lo que llega a mis manos. Esto es inevitable, no hay día que no abra algo y lo juzgue. Cuando me llegan vinos o cervezas (sobretodo si es de cerca) que me emocionan, no puedo dejar de recomendarlos. Le doy muchísimo más valor a que la bodega o fábrica que tenemos cerca, elabore productos de buena calidad, a que nos llegue un vino o una cerveza mundialmente famosa que se hincha a vender y que esté buena.

Se que los que distribuyen vinos y cervezas de todo el mundo, pensarán que no tengo ni idea. Que el mundo es muy grande y es más fácil encontrar cosas buenas fuera. Yo procuro buscar productos de cercanía, con la cara del productor en mente. Sabiendo que puedo entrar en su web (o facebook) y felicitarle. Oye, que me da un subidón decirle a alguien que ha hecho un buen trabajo, que no veas.

Don Mikkeller o Mister Pérignon 😉 no me van a leer, sólo soy una personita más en el gran universo de internet. Pero quizá, que yo apoye a una bodega que acaba de empezar o a un cervecero nómada que almacena la cerveza en un garage prestado, puede suponerles un motivo de satisfacción.

Me he desviado del tema original del post, que es otro algo distinto. El otro día, mi amigo riojano, Jose Antonio, pagó en un bar de Logroño la cantidad de 25€ más IVA por dos cervezas artesanas de importación, una de la cervecera Holandesa De Molen y otra de la estadounidense Stone. No he podido comprobar el precio de ambas de venta al público, pero me arriesgo a decir que el margen de esas cervezas es mayor al que consigue el distribuidor, el cervecero o incluso ambos juntos.

Muchos euros caídos por el camino, que van directamente al consumidor. ¿Y qué quiero decir con esto? Pues que yo tengo suerte, de ir a bares donde me conocen y saben mis límites. Si no veo los precios, una de dos, o pregunto o no compro. No es que me falte el dinero, pero tengo mis prioridades: comer y esas cosas que hace la gente normal. Y si en algún sitio estoy pidiendo una cerveza de 20 pavos, me gustaría que me avisaran.

Sólo escribo esta entrada para recapacitar y me gustaría hacer ver que en esto hay varios culpables. Que un hostelero no tenga los precios a la vista hará desconfiar al cliente, y que los infle hasta la estratosfera hará que una persona normal no quiera volver a hablar de una artesana en su vida. En esto también influye que los clientes vayamos pidiendo la novedad, lo de la fábrica cercana, por muy buena que esté, no nos sirve, ¿no?

Mi consejo Jose Antonio, lo sabes muy bien, no vuelvas a ese lugar. Vete a sitios en los que te respeten como cliente, que te ofrezcan artesanas a un precio decente. Cuando vayas a por cosas fuera de lo común, hazlo únicamente en bares/tiendas especializadas donde saben tratar bien el producto.

.

.